viernes, 7 de septiembre de 2012

La palabra



Qué era lo pronunciado
por labios olvidados.
Qué lo desperdiciado
en momentos soñados.
Una palabra, confundida.

Fuera ya día o noche,
hiciera frío o calor.
Probable era el derroche,
certero era el dolor.
Una ilusión, ahora perdida.

Quién pudiera avisar
en tanto no llegado,
cuánto había de errar.
triste era su legado:
Una palabra, soslayada.

Cruzada la frontera,
no había vuelta atrás.
De manera sincera
caminando al compás
De una emoción, no profanada.

Vislumbrados los labios,
intuído el olor,
mis pasos eran obvios,
ignorando el calor,
del fuego, que ahora se ha ocultado.


Es, será y fue mi alma
la luz que me ilumina,
una voz que me calma,
voluntad que camina:
Mi corazón, asaeteado.

De mi vida el icor.
En sueños alzanzada.
De tu boca el sabor.
Si escuchada realzada
Es esa palabra: Amor.

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