sábado, 1 de noviembre de 2014

Alza la mirada.

¿Cómo podría describir este momento? Cómo, sin volver a pintar un paisaje oscuro, sin invitar al desaliento, sin pisar el suelo que tú y yo compartimos, mi amigo.

Quizá sea sólo cuestión de alzar la mirada, ver la luna y el sol, las nubes teñidas de oro y plata, las estrellas titilantes... Sentir el aire vibrante, sostenido en tensión como la nota de la cuerda que está por restallar.
Si los pies nos atan a esta rutina, llevándonos por senderos conocidos, la vista en cambio, la vista nos alza por encima de la penuria, como si de un pájaro que remonta el vuelo se tratara.

Si alzas tu voz para describir este momento, no pienses sólo en este momento: Mira más allá. Estas en la antesala de una escalera que te conducirá allá donde desees ir. Así pues conten el aliento, aprieta los dientes, usa cada día como un peldaño más: no malgastes las palabras; encuentra la lección que esconde cada instante; aprende a perder, pues es la única forma de llegar a ganar.

Poco a poco te elevarás, paso a paso, tirando de las cadenas que te atan al pasado. Al final encontrarás un sueño por el que realmente merecerá la pena luchar. Será ese el momento en que con un grito de furia romperás tus cadenas, y serás libre.


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