Cada día es una duda
muda ante el miedo
quedo, esperanza desnuda,
aguda, ante la que cedo.
Me has privado de la razón,
pasión y locura me gobiernan,
enferman, oprimen mi visión,
corazón y mente alternan.
Pues veo tu sonrisa
lisa y resplandeciente,
creciente, ligera como brisa,
indecisa y absorbente.
Me pierdo en tus ojos,
antojos de un Dios perdido,
recluido tras cerrojos,
rojos y dotados de latido.
Oigo tu voz,
veloz, cautivadora,
aurora feroz
portavoz del ahora.
Pero te alejas,
dejas un vacío,
rocío en estas rejas,
quejas y desvarío.
Y así espero,
desespero, dudo,
acudo, venero,
asevero, y al final quedo mudo.
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