La luz se cuela a través de mis pensamientos mientras derramo tiempo, que se se escurre entre mis dedos, como fina arena que huye del reloj que la retenía, roto su cristal por el instante presente.
Las sombras en el fondo de mi mente son alargadas, proyectadas por la luz que baña mi consciencia, nacidas del pensamiento que la puebla. A veces las sombras se confunden con el pensamiento y engañan a mi consciencia, que no se detiene, embelesada por la ilusión, que no observa lo que verdaderamente debe.
Mis ojos estan fijos en la arena que se derrama, obsesionados con el constante fluir, angustiados por el vacío que se presagia... mi mente trata en vano de hallar respuestas a preguntas que fluyen desde un estanque de aguas inagotables.
Pero la luz, como si ecuchase mi dialogo interior, se intensifica, se dota de voz y habla. Pero no habla, y sin embargo yo la escucho, recuerdo. Porque no es la primera vez que la luz habla, que destruye la ilusión, que, por un momento, detiene la arena: infinitos granos suspendidos en el aire.
Ella brilla con mucha fuerza, aún cuando la oscuridad nos rodea, aún en mitad de la tormenta... grita a voces auque no la escuches, porque está en tí: En cada latido, en cada respiración, en cada movimiento, en cada decisión, en cada palabra. Ella es vida, la vida: la simple oportunidad de estar aquí, de ver este momento; El mas simple y único de los regalos.
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