martes, 16 de junio de 2015

Un instante eterno.

El tacto frío de la dama del alba besa mis parpados al despertar cada mañana, dejando su frío aliento enterrado en lo más profundo de mi alma. Así nació este ansia, la inquietud, y el temor ante el último velo a rasgar. Y fruto de este miedo surgió la imagen perfecta: el mañana es tan sólo una ilusión, el presente, es eterno.

Porque este instante no sólo permanecerá en la memoria, si no que se grabará en la existencia, como el hielo labrado en un glaciar, como el acantilado lamido por las olas, como la montaña que mañana se hundirá bajo el agua; pues todo lo que existe deja marcas, huellas que serán borradas por esta ilusión que conocemos como tiempo. Sin embargo, aunque desaparezcan, existirán, dejando sentir su influencia mucho tiempo después de que nosotros hayamos desaparecido. Este momento es como la gota que arrastrada por el torrente, ayuda a formar el cauce de un río: inapreciable por sí sola.

Y así, giro tras giro, la rueda volverá al lugar en que te encuentras, mientras los surcos en las arenas del tiempo son cada vez más profundos. Pues esta película es una ilusión mi amigo, en realidad es un hermoso álbum de fotografías, perfectas en su asimetría. Es el enfoque del tiempo el que cada vez retrata mejor a los actores, que ajenos a la tragedia, actúan para él. 

Pero créeme, este instante es eterno, porque ya ha existido, porque volverá a existir.Así hasta el fin de la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario