Aburrido se hallaba el diablo en el infierno, ganada ya su partida por el alma de los hombres, cuando vino a ocurrírsele una nueva forma de atormentar a sus pequeños títeres. Se volvió hacia la silla vacía a su lado y dijo:
-A los que no tienen, les quitaré lo único que les queda: Su ignorancia. Sea pues, que ahora además de desgraciados, sean conscientes de que lo son, y del porqué.
El asiento vacío le respondió con silencio.
Al cabo de un tiempo, aquello también le aburrió...quizá era hora de empezar una nueva partida.
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